El sistema de magistrados
Durante la mayor parte de la historia imperial china, la justicia fue administrada por magistrados de condado (县令, xiànlìng), funcionarios que actuaban como la única autoridad legal en su jurisdicción. El magistrado era a la vez juez, fiscal, detective y administrador. No hubo separación de poderes, ni jurado, ni abogado defensor.
Esto suena como una receta para la tiranía, y a veces lo era. Pero el sistema tenía controles que impedían los peores abusos. Los magistrados siempre fueron asignados a condados alejados de su provincia de origen (para evitar que las conexiones locales corrompieran su juicio). Cumplieron términos limitados. Y sus decisiones podrían ser apeladas ante tribunales superiores.
La Fundación Legalista
La ley china estuvo fuertemente influenciada por el legalismo (法家, fǎjiā), una filosofía que surgió durante el período de los Reinos Combatientes (475-221 a. C.). Los legalistas –particularmente Shang Yang y Han Fei– argumentaron que la naturaleza humana es egoísta y que sólo leyes estrictas con castigos severos pueden mantener el orden social.
La dinastía Qin (221-206 a. C.) implementó los principios legalistas con aterradora minuciosidad. Los castigos incluían tatuajes, amputación de nariz, amputación de pies, castración y muerte por diversos métodos. El castigo colectivo significaba que la familia de un criminal podía ser castigada por sus crímenes.
La dinastía Qin colapsó después de quince años, en parte porque su sistema legal era demasiado severo. Las dinastías posteriores moderaron el enfoque legalista, pero nunca lo abandonaron por completo. La tensión entre la misericordia confuciana y la severidad legalista recorre toda la historia del derecho chino.
Los Cinco Castigos
El código penal tradicional chino reconocía cinco castigos estándar (五刑, wǔxíng):
1. Golpear con bambú ligero (笞, chī) — 10 a 50 golpes 2. Golpear con bambú pesado (杖, zhàng) — 60 a 100 golpes 3. Servicio penal (徒, tú) — 1 a 3 años de trabajo forzado 4. Exilio (流, liú) — Destierro a una región remota 5. Muerte (死, sǐ) — Por estrangulamiento o decapitación. Vale la pena leerlo a continuación: Legalismo: la filosofía que construyó un imperio.
El sistema era gradual: cada delito tenía un castigo específico y el castigo podía reducirse o aumentarse según las circunstancias. Esta proporcionalidad se consideraba una virtud del sistema.
El requisito de la confesión
La ley china exigía una confesión antes de la condena. Esto suena como una protección para los acusados, pero en la práctica significó que los magistrados utilizaron la tortura para obtener confesiones. La lógica era circular: la tortura se justificaba porque se exigía una confesión, y la confesión era necesaria porque el sistema exigía certeza.
El método de tortura más común consistía en golpear las piernas del sospechoso con varas de bambú. Existían métodos más severos, pero oficialmente se desaconsejaban, aunque "oficialmente desaconsejado" y "nunca utilizado" son cosas muy diferentes.
El legado
La historia jurídica china es importante porque moldeó actitudes hacia la ley y la justicia que persisten hoy. La idea de que la ley es una herramienta de gobernanza en lugar de un control de la gobernanza, que la confesión es fundamental para la justicia y que el castigo debe ser visible y ejemplar: estas ideas tienen profundas raíces en la tradición jurídica china.
Comprender estas raíces ayuda a explicar aspectos del sistema legal chino moderno que desconciertan a los observadores occidentales. El sistema no es arbitrario. Es histórico.